Debía ser algo ampliamente conocido, pero es bueno que lo admitan ahora los CDC, que son el ágora de esta pandemia, por encima incluso de la OMS: la abrumadora mayoría de los adultos hospitalizados en Estados Unidos porque los consideraban “infectados” con el coronavirus padecían una o más afecciones preexistentes.
Más del 99 por ciento de los pacientes registrados como “covid” que fallecieron tenían al menos una afección preexistente.
El estudio lo publicaron la semana pasada los CDC (1). Se basaron en los datos de la base de datos Premier Healthcare, que abarca casi 5.000.000 millones de hospitalizaciones totales en más de 800 hospitales de todo Estados Unidos desde marzo de 2020 hasta marzo de 2021.
De esos casi cinco millones de hospitalizaciones, el once por ciento (540.667) de los pacientes fueron diagnosticados de coronavirus.
La gran mayoría de los pacientes hospitalizados “con covid” tenían al menos dos condiciones médicas preexistentes y cerca de la mitad de todos ellos tenían al menos seis condiciones preexistentes.
Sólo el 5,1 por ciento de los pacientes hospitalizados “con covid” no tenía ninguna enfermedad preexistente, frente al 94,9 por ciento que tenía al menos una. Sólo el 7,4 por ciento tenía una única enfermedad preexistente, mientras que el 39,3 por ciento tenía de dos a seis enfermedades, el 31 por ciento de seis a diez y el 17,3 por ciento más de diez.
De los 540.667 pacientes hospitalizados por coronavirus incluidos en el estudio, 80.174 murieron durante el periodo de observación (de marzo de 2020 a marzo de 2021).
La friolera del 99,1 por ciento de los pacientes que murieron tenían al menos una afección preexistente y solo 740 no tenían ninguna afección previa registrada.
La mayoría de los pacientes cuya muerte atribuyeron al coronavirus tenían múltiples afecciones preexistentes, ya que solo el 2,6 por ciento sufría una sola afección, en comparación con el 32,3 por ciento que tenía de dos a cinco afecciones preexistentes, el 39,1 por ciento que tenía de seis a diez y el 25,1 por ciento que tenía más de diez afecciones preexistentes.
La edad media de los pacientes hospitalizados “con covid” era de 68 años, mientras que la edad media de los fallecidos “con covid” era de 74 años. Casi la mitad (49,8 por ciento) tenía más de 75 años.
Entre los pacientes más jóvenes (menores de 40 años) que fueron hospitalizados “con covid”, más de un tercio (36,9 por ciento) fueron diagnosticados como obesos, el 17,9 por ciento tenía diabetes y el 16,7 por ciento tenía hipertensión esencial (presión arterial alta).
El estudio analiza los factores de riesgo de muerte “con covid” y descubre que, después de la obesidad, el segundo factor de riesgo que más se ha correlacionado con la muerte de los “infectados” por el coronavirus es la ansiedad y los trastornos relacionados con el miedo. Literalmente: los enfermos se murieron de miedo.
Los pacientes obesos presentaban un ratio de riesgo de 1,30 en comparación con los pacientes sin afecciones preexistentes, lo que significa que un paciente diagnosticado de obesidad pero sin otras afecciones tenía un 30 por ciento más de probabilidades de morir por el virus que un paciente no obeso sin afecciones preexistentes.
Los trastornos relacionados con la ansiedad y el miedo quedaron en segundo lugar, con un cociente de riesgo de 1,28, lo que indica que los pacientes que sufrían ansiedad tenían un 28 por ciento más de probabilidades de morir de COVID que los que no sufrían ansiedad.
La diabetes tenía un cociente de riesgo ligeramente inferior al de la ansiedad, con 1,26, seguida de la enfermedad renal crónica, con 1,21, los trastornos neurocognitivos, con 1,18, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, con 1,18, y la anemia aplásica, con 1,17.
Y no sólo casi todos los muertos por covid tenían otras enfermedades (algo que no es exclusivo de los EE.UU sino una constante en todos los países) sino que además, en muchísimos países, los hospitales jamás estuvieron saturados. Un ejemplo es Francia, uno de los países de Europa más afectado, supuestamente, por la pandemia.
A pesar de la intensa propaganda, el año pasado los hospitales franceses no se desbordaron en ningún momento. El informe oficial de la ATIH (Agencia Técnica de Información sobre la Hospitalización) no deja lugar a dudas (2). El llamado “covid” fue una actividad menor de los hospitales. Los pacientes de “covid” representaron sólo el 2 por cien de los ingresos hospitalarios
Las cifras son impactantes porque en medio de una supuesta pandemia, la salud de los franceses estaba siendo, pese a todo, la más rubusta en mucho tiempo: durante todo el año pasado, hubo un 10 por ciento menos de hospitalizaciones que en años anteriores.
En el momento álgido de la pandemia, el número de pacientes de “covid” representó como máximo sólo el 3,7 por ciento de la actividad normal de los hospitales. El llamado “covid” no tuvo un impacto apreciable en los ingresos hospitalarios, ni a lo largo del año, ni durante los supuestos momentos de mayor incidencia.
Por el contrario, los hospitales estuvieron infrautilizados y el histerismo sanitario abandonó a muchos pacientes debido a las diversas medidas políticas puestas en funcionamiento por el gobierno. Los responsables de la desorganización hospitalaria fueron las decisiones políticas, única y exclusivamente.
Los defensores del gobierno argumentan que la estadística del número de pacientes ingresados por “covid” no representa adecuadamente la tensión extrema que se vivió en el interior de los hospitales. La ocupación de las UCI es el verdadero signo revelador de la pandemia, según dicen, porque estuvieron completamente saturadas.
No obstante, las cifras muestran con claridad que no hubo absolutamente ninguna saturación en ninguna parte, sea cual sea el indicador utilizado.
Otro argumento de los defensores del gobierno: los pacientes de “covid” permanecieron más tiempo que el resto de pacientes (18 días de media frente a los 8 días de los hospitalizados por gripe en 2019).
Las cifras tampoco les dan la razón. En Medicina, Cirugía, Obstetricia y Odontología, el número de días de hospitalización fue de 69 millones, contra 2,5 millones para los de “covid”, es decir, el 3,6 por ciento.
El último argumento de los defensores de la histeria es la saturación de las UCI. Sin embargo, el informe de la ATIH informa de que los pacientes ingresados en cuidados críticos por “covid” representaron el 5 por ciento del total.
En 2020, al igual que en el caso de la atención convencional, el número de estancias en las UCI se redujo respecto a 2019 en torno al 5,9 por cien. No obstante, el número de pacientes y días en las unidades de cuidados intensivos aumentó un 2,9 por cien con respecto a 2019. Es un aumento muy pequeño. Los pacientes de “covid” representaron el 11 por cien de los ingresados en las UCI y el 19 por cien de los días de estancia en las UCI.
En términos absolutos, el número de camas instaladas en las UCI se duplicó. Pasó de 5.080 en marzo de 2020 a 10.133 el 15 de mayo, antes de volver a bajar a 8.320 camas el 15 de junio. Pero las cfras son engañosas porque se trató de un cambio de nombre: las camas de reanimación aumentaron porque las camas de cuidados continuos se reclasificaron con ese nombre.
Y así, amigos, es como se construye una mentira. Sigan confiando en las autoridades.
Notas
(1) https://www.cdc.gov/pcd/issues/2021/21_0123.htm
(2) https://www.atih.sante.fr/sites/default/files/public/content/4144/aah_2020_analyse_covid.pdf
Fuentes