Si el SARS-CoV-2 existe es artificial (Trilogía covid-19)

 

Así lo aseguraron desde el principio diversos investigadores de renombre -entre ellos el Premio Nobel Luc Montagnier- y así lo piensa igualmente Máximo Sandín, ex profesor de Biología y Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid y referente en España de la denominada Nueva Biología y de la Tercera Vía de la Evolución que integra a biólogos de todo el mundo. Para él no hay duda de que si el SARS-CoV-2 existe se trata de una quimera, de un coronavirus manipulado en laboratorio y así lo ha expuesto en tres artículos  publicados en este blog (“Trilogía covid-19”; https://terraindomita.blackblogs.org/2020/09/14/trilogia-de-la-covid-19/) con los títulos Covid-19: sobre virus, asesinos y estrategias, Apéndice: sobre asesinos y estrategia y Sobre los virus. Dado su interés y la extensión de los mismos, publicamos ahora un amplio resumen de los tres, elaborado por Jesús García Blanca y el propio Máximo Sandín.

Parece una obviedad afirmar que la crisis mundial que se ha desatado como consecuencia de la pandemia de la Covid-19 no tiene precedentes pero lo que no es tan evidente es por qué si se debe al “salto” espontáneo del virus de un animal al ser humano no se han producido antes otras epidemias de origen vírico a lo largo de la historia. En esta ocasión hay un amplio consenso social sobre las causas y consecuencias de su aparición y de que su origen es natural pero se le califica de “coronavirus asesino” y a mí me produce desconfianza que se atribuyan cualidades -y casi intenciones- a un ente biológico inerte, a una simple molécula de ARN empaquetada en una cápside proteica lipídica.

La tesis oficial la apoyó el pasado 17 de marzo la prestigiosa revista Nature Medicine publicando un artículo en el que se concluye que «el SARS-CoV-2 no es un virus obtenido en laboratorio tras ser manipulado a propósito” (1). Y nada más leerlo me pregunté por qué una revista tan prestigiosa dedicaba espacio a contradecir un supuesto infundio. Permítanme pues que plantee las inquietudes que me surgieron proporcionando antes algunos datos a los neófitos en la materia:

-Los cálculos más recientes indican que en la Tierra hay aproximadamente un nonillón de bacterias (un nonillón es un uno seguido de treinta ceros) siendo el número de virus ¡entre cinco y veinticinco veces mayor! (2).

-En las aguas marinas superficiales se han contabilizado hasta 10.000 millones de virus por litro constatándose que tienen como función el control de la red trófica marina y la nucleación de las nubes a través de productos sulfurosos (3).

-En los suelos el número de virus es variable pero igualmente astronómico y se sabe que están implicados en el control de las comunidades bacterianas (4).

-Actualmente se considera que el 10% del genoma humano tiene su origen en retrovirus endógenos que insertaron en él sus secuencias génicas. Es más, el 1,5% de los genes codificares de proteínas están constituidos por virus y sus derivados (5).

-Los virus participaron en la formación de nuestro genoma pero es que además en nuestro organismo conviven armónicamente y en sinergia billones de virus con billones de bacterias siendo todos esenciales para la vida (6). Es más, los bacteriófagos o fagos -virus que infectan exclusivamente a los organismos procariotas- regulan poblaciones de bacterias e intercambian información genética entre ellas (7).

-Un estudio de la División de Inmunología Clínica y Reumatología de la Universidad de Alabama (EEUU) ha constatado por ejemplo que el cáncer de mama emite partículas retrovirales. Se sabe que ciertos virus «saltan» del genoma ante una agresión ambiental y por eso se les ha acusado de ser agentes causales de enfermedades cuando en realidad son consecuencia de ellas (8). Se afirma por ejemplo que la artritis (9) o la esquizofrenia (10) también podrían tener origen viral pero si es así, ¿por qué nunca ha habido una epidemia de esas enfermedades?

-Es hora de entender que los retrovirus endógenos forman parte del genoma y de que algunos se expresan en procesos tan importantes como la producción de enzimas fundamentales (11) y la formación de la placenta durante el embarazo (12).

-A lo dicho cabe añadir dos descubrimientos recientes: el primero que en el desarrollo de los tejidos embrionarios participan multitud de retrovirus endógenos (13) y el segundo que en los adultos éstos se expresan en todos los tejidos confirmando que son componentes permanentes del transcriptoma humano (14).

¿IGNORANCIA O MALDAD?

Transmitidos estos datos hablemos ahora de cómo se fabrican ciertas vacunas. Hasta hace poco en la web de la Internationl Federation of Pharmaceutical and Manufacturers & Associations podía verse una foto que hoy ha desaparecido misteriosamente (vea la imagen adjunta que capturé entrando en su día en  http://www.ifpma.org/influenza/index.aspx?47). Demuestra que para fabricar vacunas hay laboratorios que cultivan virus humanos en embriones de otros animales en los que se expresan multitud de virus endógenos y eso puede hacer que se produzcan hibridaciones y dar lugar a virus inefectivos de características diferentes a los originales. Es más, si el virus de la gripe estacional muta constantemente la vacuna de cada año tendrá hibridaciones distintas (15).

En octubre de 2005 la revista Nature publicó un reportaje especial titulado The 1918 flu virus resurrected (El virus de la gripe de 1918 resucitado) en el que se decía que “la recreación de una de las más mortíferas enfermedades conocidas podría ayudarnos a prevenir otra pandemia (…) o provocar otra según los críticos” (16). Y uno se pregunta: ¿qué sentido tiene resucitar un virus que causó cerca de cincuenta millones de muertos?

Hablamos de prácticas indudablemente peligrosas que si bien antes podían deberse a desconocimiento hoy se siguen ejecutando con perfecto conocimiento de lo que se hace. Un mero ejemplo: el Journal of Virology publicó en mayo de 2009 un artículo titulado Experimental Infection of Pigs with the Human 1918 Pandemic Influenza Virus (Infección experimental de cerdos con el virus de la gripe pandémica de 1918) en el que se quiso determinar la virulencia de un virus “reconstruido” a partir de un plasmado derivado del virus de la gripe de 1918 (17). Dos meses después la revista Science recogía las consecuencias del experimento en un artículo titulado Antigenic and Genetic Characteristics of Swine-Origin 2009 A (H1N1) Influenza Viruses Circulatin in Humans (Características antagónicas y genéticas de los virus de la influenza originados en la gripe A (H1N1) de 2009 circulando entre humanos) (18). Pues bien, resulta que el virus H1N1 de la gripe A tiene una alta similitud “antigénica” con el virus humano de 1918 reconstruido (H1N1) y la explicación que proporcionan es que “posiblemente compartan un antecesor común”. ¡Como si los virus anduvieran por el mundo «casándose» o constituyendo «parejas de hecho»! Es evidente que el rigor brilla por su ausencia. Y lo inaudito es que las explicaciones sobre la “aparición” del SARS-CoV-2 son del mismo nivel «científico»: “Probablemente -dicen- pasó de un pangolín al hombre a través de un murciélago… pero no es seguro”.

¿ENFERMAMOS A CAUSA DE VIRUS O ÉSTOS APARECEN CUANDO ENFERMAMOS?

Como ya hemos explicado la implicación de virus y bacterias en la evolución de la vida es clara e impresionante; tanto que es imposible analizar todo en un solo artículo así que voy a limitarme a recordar que fue la fusión de bacterias lo que dio origen a nuestras células eucariotas y que sin las bacterias de los suelos no sería posible la existencia de plantas y, por tanto, de la vida terrestre. En cuanto a los virus todo apunta a que fueron los que aportaron las secuencias responsables del desarrollo embrionario de animales y plantas, es decir, de la evolución de los seres vivos.

En suma, hay billones de virus en nuestros cuerpos que protegen el equilibrio del organismo e incluso contribuyeron en su día a formar nuestro genoma, luego ¿por qué tienen los virus fama de ser nuestros peores enemigos? La razón es clara: la concepción competitiva de la naturaleza poblada de enemigos que domina la Biología desde hace doscientos años.

Empíricamente se debe al descubrimiento de virus en tejidos enfermos -el primero lo descubrió Wendell Meredith Stanley en la enfermedad del mosaico de la planta de tabaco- y la precipitada conclusión de que debían  ser pues responsables de muchas otras patologías. De hecho por eso se les puso  el nombre de virus que en latín significa veneno.

Hoy muchos biólogos entendemos sin embargo que los virus no son responsables de enfermedades sino consecuencia de ellas, que se trata simplemente de virus endógenos que se movilizan ante las agresiones ambientales tóxicas.

LUCHANDO CONTRA EL “CORONAVIRUS”

¿Y es posible producir en laboratorio «virus híbridos»? Pues así lo indica la experimentación y puede realizarse mediante dos métodos. El más sencillo consiste en practicar infecciones repetidas de virus y seleccionar en cultivos las cepas de alta virulencia. En este procedimiento no hay manipulación directa del genoma pero se pueden obtener con apenas 15 “pases” cambios que producen gran virulencia. Es el proceso que se produce accidentalmente al cultivar virus en tejidos o embriones animales. El otro, más complejo, es mediante ingeniería genética y consiste en manipular en laboratorio el ARN o ADN de virus humanos y combinarlos con los de virus animales -por ejemplo de ratones- para obtener virus quiméricos de gran virulencia. El primer caso explicaría la terrible pandemia de la gripe de 1918 así como que el VIH pudiera haber sido consecuencia de una vacuna que se hubiera elaborado utilizando como sustrato riñones de chimpancé y macaco. Ahora bien, no es nada fácil que un virus animal se hibride de forma natural con uno humano. Y la posibilidad de eso acaezca en tres especies diferentes es ya prácticamente nula. Todo indica pues que obtener una “quimera” -un virus con secuencias pertenecientes a virus de organismos diferentes- requiere una labor muy compleja llevada a cabo en laboratorios de alta seguridad. De hecho se ha hecho y se hace hoy día (19).

La pregunta que muchos se hacen por eso es si virus como el SARS-CoV, el MERS-CoV, el ébola o el H1N1 y otros son en realidad quiméricos, creados en laboratorios. Y otro tanto cabe preguntarse sobre el  SARS-CoV-2 al que se achaca la Covid-19. ¿Es un virus quimérico obtenido con secuencias genéticas humanas, de murciélago, pangolín e incluso algo más? Para el Premio Nobel Luc Montagnier así como para otros destacados virólogos se trata sin duda de un virus creado en laboratorio; así lo manifestó: “Hemos analizado hasta el más mínimo detalle la secuencia del SARS-CoV-2 y creemos bastante plausible que el genoma completo de este coronavirus contenga secuencias muy semejantes a las del VIH, el virus del SIDA”. De hecho ello explicaría la aparición en los enfermos de síntomas que van más allá de una mera afección respiratoria como trombosis, lesiones en la piel, pérdida del olfato y el gusto, afecciones neurológicas…

En cualquier caso el doctor Montagnier es optimista y vaticina que el SARS-CoV-2 desaparecerá a no muy largo plazo ya que al igual que les pasa a los organismos transgénicos los virus construidos artificialmente son inestables y en los procesos de reconstrucción van perdiendo las secuencias introducidas hasta quedar inactivados. Y eso significa que solo se producirán “rebrotes” si alguien lo vuelve a soltar.

Ahora bien, Montagnier admite que el SARS-CoV-2  pudo escaparse accidentalmente de un laboratorio y yo, con el debido respeto, le preguntaría: ¿Y el SARS-CoV? ¿Y el MERS-CoV? ¿Y el virus del ébola? ¿Y el H1N1? ¿Todos estos virus de origen artificial han podido escaparse por error de los laboratorios? Me parecen  demasiados “errores» teniendo en cuenta que hablamos de laboratorios de alta seguridad.

¿QUID PRODEST?

En fin, si el SARS-CoV-2 es un virus creado en laboratorio y se ha soltado a propósito ¿con qué objeto se ha hecho? Honestamente no tengo respuesta. Lo que sí sé es que si alguien es capaz de manejarlo dispone de una herramienta extraordinariamente poderosa de control social. Y pienso que puede ser así ya que es muy sospechoso el control científico que se está ejerciendo sobre toda la información relacionada con los virus; como por ejemplo la desaparición de la base de datos públicos de las secuencias derivadas de virus en el genoma codificante de proteínas.

Es más, resulta inexplicable el comportamiento de los autodenominados “periodistas científicos” O  “científicos periodistas” ya que atacan con inusitada ferocidad -incluso mintiendo con descaro- a los científicos honestos y personas brillantes y de honradas intenciones que intentan aportar algo de luz a la sociedad. En cambio son muy comprensivos -incluso lisonjeros- con la gran industria farmacéutica así como con los transgénicos o los “negocietes” de algunos científicos. Y no contraargumentan nada, se limitan a intentar descalificar a quienes no aceptan acríticamente las verdades oficiales tildándoles de negacionistas,  conspiranoicos, charlatanes y otros calificativos peyorativos.

Es cierto que circulan por la red teorías un tanto “imaginativas” -algunas posiblemente alimentadas por los creadores de confusión- que son utilizadas por ellos para que la sociedad rechace cualquier información “alternativa”. Se ha creado un ambiente “orwelliano” con policías del pensamiento y una especie de «ministerio de la verdad».

Evidentemente hay otro factor y es el económico. Los enormes beneficios que van a aportar las vacunaciones masivas a las compañías farmacéuticas son obvios. En cuanto a la economía, disciplina de la que me declaro no solo ajeno sino objetor, parece que el sistema económico ha entrado en crisis y la solución sería dejarlo hundirse y comenzar de nuevo.

Soy consciente de que mis palabras me van a hacer objeto de feroces críticas por parte de los “creadores de opinión” pero también soy consciente de lo que está pasando y tengo la obligación ética y profesional de decir lo que pienso y no estoy dispuesto a callar mientras se nos intenta robar hasta la dignidad.

NATURALEZA TERRORISTA Y VIRUS MALVADOS

Y es que esto tiene aspecto de que va a ir a más. Un grupo de investigadores de China afirma haber encontrado en cerdos un nuevo virus de la gripe y advierten de que también podría afectarnos. Su estudio se publicó en Proceedings of the Academy of Sciences y según dicen «posee todas las características esenciales necesarias para infectar a los humanos” (20). El biólogo de la Universidad de Sidney Edward Holmes declaró a la revista Science que el nuevo virus de la gripe «se denomina G4 y desciende genéticamente de la cepa H1N1, una vieja conocida que ya provocó una pandemia en 2009 causando la muerte de entre 150.000 y 500.000 personas en todo el mundo (…) La variante G4 es especialmente preocupante porque su núcleo es un virus de influenza aviar al que los humanos no tienen inmunidad con fragmentos de cepas de mamíferos mezclados en humanos” (20).

Es decir, se trata prácticamente de una descripción de cómo se fabrican en laboratorio los virus quiméricos y aún así se pretende convencernos de que su origen es natural. ¿Pero de qué mentes brillantes salen tales “explicaciones científicas”? ¿Cómo van a poder ensamblarse espontáneamente en la naturaleza fragmentos víricos de aves, cerdos, humanos y “otros mamíferos”? ¿De qué hablan cuando especulan con “descendencia genética” y “linajes” de virus? Si intentamos buscar una posible explicación tal vez sea que no se puede esperar que alguien comprenda algo cuando su sueldo depende de que no lo comprenda. Hay otra alternativa pero es mucho peor: que lo comprendan, que sepan lo que están haciendo.

En definitiva, hoy sabemos que los virus son “paquetes de información genética” -se les podría definir como subrutinas de los procesos de la vida- así que ¿de dónde salen los virus que llevan décadas aterrorizando a la humanidad? De la naturaleza no, desde luego.

UNA OBLIGACIÓN ÉTICA

El doctor Hillary Koprowsky produjo su «vacuna contra la polio» cultivando el virus supuestamente responsable ¡en riñones de chimpancé y macaco! y luego la probó vacunando a cientos de miles de niños en África Central. Y fue allí donde aparecieron dos cepas del virus del SIDA: la VIH1 (híbrida de humano y chimpancé) y la VIH2 (híbrida de humano y macaco).

Posteriormente, en abril de 1955, más de doscientos mil niños estadounidenses recibieron la primera vacuna contra la poliomielitis y al mes se abandonó la vacunación masiva porque causó entre ellos cuarenta mil casos de polio, dejó a doscientos niños con diversos grados de parálisis y llevó directamente a la muerte a diez. La vacuna había sido elaborada cultivando el supuesto virus de la polio ¡en cerebros de monos! Lo trágico es que hoy se sabe por estudios rigurosamente documentados que la polio y otras enfermedades neurológicas se deben en realidad ¡a una intoxicación por pesticidas! (21).

¿Y qué decir del virus de la viruela? Se ha cultivado durante décadas traspasándose material una y otra vez entre animales y humanos y las vacunas actuales contienen por ello un agente híbrido humano/animal que nunca ha existido en la naturaleza. ¿Cómo se permite pues aún su inoculación?

¿Que son virus «naturales» los que provocan muchas enfermedades en los humanos? Lo que hoy sabemos sugiere que no es así. Todo indica que antes fueron virus híbridos creados al cultivarlos en animales y que ahora son diseñados a propósito mediante manipulación genética en  laboratorios. Virus que además se usan como herramienta de control social.

En fin, no quisiera parecer melodramático ni presionar a nadie para que participe en una batalla casi perdida de antemano pero creo que los biólogos que amamos la vida tenemos la obligación ética de denunciar lo que está pasando y luchar por construir una Nueva Biología que nos reconcilie con la Naturaleza. Antes de que sea demasiado tarde.

Máximo Sandín

 

Referencias:

 

(1) K. G. Andersen y otros. The proximal origin of SARS-CoV-2. Nature Medicine, 26, 450-452. 17 march 2020. https://www.nature.com/articles/s41591-020-0820-9.

(2) Mark Young. Astrobiology Institute. A changing view of viruses in the evolution and ecology of life. October 26, 2009. https://astrobiology.nasa.gov/nai/seminars/featured-seminar-channels/nai-directors-seminar-series/2009/10/26/a-changing-view-of-viruses-in-the-evolution-and-ecology-of-life.

(3) J. Fuhrman. Viruses and their biogeochemical and ecological effects. Nature, 399, 541-548. 10 June 1999. https://www.nature.com/articles/21119.

(4) K. E. Williamson y otros. Sampling Natural Viral Communities from Soil for Culture-Independent Analyses. Applied and Environmental Microbiology, Nov 2003, p. 6628-6633. https://aem.asm.org/content/69/11/6628.

(5) R. J. Britten. Coding sequences of functioning human genes derived entirely from mobile element sequences. Proceedings of the National Academy of Sciences, 101(48): 16825-16830. Nov 30 2004. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC534736/.

(6) A. Maxmen The guts “friendly» viruses revealed. Nature, 14 July 2010. https://www.nature.com/articles/news.2010.353#citeas.

(7) J. Barr y otros. Bacteriophage adhering to mucus provide a non-host-derived immunity. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(26):10771-6. Jun 25 2013. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23690590/.

(8) W. Seifarth y otros. Retrovirus-like particles released from the human breast cancer cell line T47-D display typeB and C realated endogenous retroviral sequences. Journal of Virology, 69(10):6408-16. Oct 1995. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7545247/.

(9) G. Stransky y otros. Virus-like particles in synovial fluids from patients with rheumatoid arthritis. British Journal of Rheumatology, 32(12):1044-8. Dec 1993. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8252311/.

(10) D. J. Schretlen y otros. Neuroanatomic and cognitive abnormalities related to herpes simplex virus type 1 in schizophrenia. Schizophrenia Research, 118, 1-3. May 2010. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0920996410000460.

(11) C. A. Dunn y otros. An endogenous retroviral long terminal repeat is the dominant promoter for human β1,3-galactosyltransferase 5 in the colon. Proceedings of the National Academy of Sciences, 100(22):12841-12846. Oct 28 2003. https://www.pnas.org/content/pnas/100/22/12841.full.pdf.

(12) K. A. Dunlap y otros. Endogenous retroviruses regulate periimplantation placental growth and differentiation. Proceedings of the National Academy of Sciences, 103(39):14390-5. Sep 26 2006. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16980413/.

(13) A. C. Andersson y otros. Developmental expression of HERV-R (ERV3) and HERV-K in human tissue. Virology, 297(2):220-5. Jun 5 2002. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12083821/.

(14) W. Seifarth y otros. Comprehensive Analysis of Human Endogenous Retrovirus Transcriptional Activity in Human Tissues with a Retrovirus-Specific Microarray. Journal of Virology, 79(1):341-352. Jan 2005. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC538696/.

(15) A. I. Hussain y otros. Identification and Characterization of Avian Retroviruses in Chicken Embryo-Derived Yellow Fever Vaccines: Investigation of Transmission to Vaccine Recipients. Journal of Virology, 77(2):1105-1111. Jan 2003. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC140796/.

(16) Special Report. The 1918 flu virus is resurrected. Nature 437, 794-795. 2005. https://www.nature.com/articles/437794a.

(17) H. Wingartl y otros. Experimental Infection of Pigs with the Human 1918 Pandemic Influenza Virus. Journal of Virology, 83(9):4287-96. March 2009. https://www.researchgate.net/publication/24022941_Experimental_Infection_of_Pigs_with_the_Human_1918_Pandemic_Influenza_Virus.

(18) R. J. Garten y otros. Antigenic and Genetic Characteristics of Swine-Origin 2009 A (H1N1) Influenza Viruses Circulating in Humans. Science, 325(5937): 197-201. 10 Jul 2009. https://science.sciencemag.org/content/sci/325/5937/197.full.pdf.

(19) E, Wimmer. The test-tube synthesis of a chemical called poliovirus: The simple synthesis of a virus has far-reaching societal implications. EMBO reports, 7:S3-S9. Jul 2003. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1490301/.

(20) H. Sun y otros. Prevalent Eurasian avian-like H1N1 swine influenza virus with 2009 pandemic viral genes facilitating human infection. Proceedings of the National Academy of Sciences, 117 (29) 17204-17210. Jul 2020. https://www.pnas.org/content/117/29/17204

21) J. West. Pesticides and Polio: A Critique of Scientific Literature. westonaprice.org, 2003. http://www.somosbacteriasyvirus.com/polioyddt.pdf.